Un libro.....
Caminar entre los pasillos de una librería o de una biblioteca, para mí, no es sencillo. Siento sobre mí su mirada, los oigo gritar y llamar mi atención para que no los pase de largo. Y sin embargo al detenerme a contemplarlos, los veo fijos e inmóviles en sus estantes. Aunque también sé que eso es falso, pues de alguna manera detuvieron mis pasos y en eso ya han ganado.
Acaricio los lomos y las pastas de las cubiertas, dejo que las
imágenes me digan algo y leo lo que dicen las contraportadas y la parte interna de los forros. Algunas de estas son tan llamativas, otras simplemente pasan sin gloria alguna, y otros en las bibliotecas que han sustituido la cubierta original, desapareciendo ese primer contacto de un libro con el posible futuro lector.
Al fin entro en contacto con las páginas. Que diferente reaccionan mis sentidos ante la visión, el tacto y el olor a nuevo, contra ese mismo sentir con lo viejo. Es odioso ver un libro con hojas amarillas, pero que parece casi nuevo debido a que casi nunca se han pasado sus hojas, y es toda una recomendación a la lectura aquel que además de la historia escrita, cuenta otras tantas de aquellos que lo han arrugado, leído bajo la lluvia, marcado con las uñas... y... eso que es parte de la vida de un libro, a pesar de los bibliotecarios que quisieran ponerlo en una vitrina jajaja.
Aclaro que
siempre dejo la mente abierta para el contenido, pues finalmente quien me tiene que atrapar es la historia, el tema, la forma de escribirlo o lo que el autor haya querido expresar. Un día una historia en la que un código oculto de tiempo atrás y el camino para descubrirlo puede ser el detonante; otro día será algún autor escocés o alemán o peruano, que escarbando en sus raíces crea una historia de la que tan sólo con dejar pasar la vista por los primeros renglones, ya te has vuelto un personaje más; ni que decir de ese libro que analizaba los signos de puntuación con ejemplos, que se convirtió en mi favorito por mucho tiempo y que me llevó a buscar más adelante las obras completas de los mismos; manuales para crear un jardín hidropónico; biografías de aquellos que pasaron dejando su marca en la historia; y tantos otros libros que se las ingenian para extender sus hojas hacia ti y no soltarte hasta que han dicho su última palabra.
Muchísimas veces he dejado alguno del que su tema o la forma en que se escribió
no me ata a él... y es extraño considerar cómo seguramente ya nunca leeré ese libro. Es tanto lo que hay para leer y tan corta la vida como para abarcarlo todo. Y más lamento al ver libros que leí hace años, de los que recuerdo la trama y que con gusto volvería a leerlos, pero que seguirán esperando en el librero mientras sigan llegando más y más obras que ya no les dejen volver a contar sus andanzas.
Bueno, un pasillo de una biblioteca o de una librería puede parecer muy corto; pero hay ocasiones en que para recorrerlos no me alcanza todo el tiempo del mundo.
Krazú.



queso_con_miel dijo
Me pasa lo mismo con los libros. Cuando era chica fantaseaba con vivir en una librería; ahora de mayor, pienso en hacer una biblioteca grande en mi casa. Y sé que si quedo pobre, va a ser por comprar tantos libros, que jamás son suficientes! Que bueno saber que hay más gente amante de los libros, que nunca desaparezcan, no hay nada mejor que pasar las hojas, olerlos, tocarlos; no es lo mismo leer un libro en el computador.
Muchos saludos!
18 Septiembre 2009 | 05:46 AM